jueves, 23 de abril de 2009

El día del libro

San Jorge fue un santo que mató a un dragón. Algo muy valeroso. San Jorge es, también, sinónimo de rosa y libro. Sobre todo en Cataluña donde se celebra la fecha. San Jorge es también el día en el que el libro se acerca a la calle. Con puestos y venta ambulante en mercadillos. Precioso. La pega es que, aparte que haya que trabajar, no nos han inculcado desde pequeños a disfrutar esta fiesta. Quizás tendrían que habernos acercado desde pequeños a los mercadillos y habernos arrimado a la literatura desde los colegios. Es verdad que en nuestros centros educativos nos han intentado inculcar el amor por la lectura. Sin embargo, muchas veces han errado, más por los medios que por el fin, porque nos han presentado la lectura más como deber que como afición.

Y es que en el colegio nos han lecho leer libros de los que no hacen afición. Obras que son imprescindibles en la literatura en castellano, pero que creo, son prescindibles de leer, sobre todo a ciertas edades. La Celestina o El Alcalde de Zalamea, por citar dos ejemplos, son infumables para cualquier joven de 14 o 15 años. Su estilo se hace pesado y aburre al lector, por mucho que la trama tenga su miga. El Árbol de la Ciencia o Niebla, sin embargo, son mucho más llevaderos e interesantes para lector. Por eso, creo que se debería incentivar la Generación del 98 o del 27, en lugar de pasar tanto tiempo en los clásicos. Esta medida ayudaría a formar más lectores. Las tramas, preocupaciones y, sobre todo, el estilo es más actual y cercano al lector, lo que le permite identificarse con el autor y, por inercia, hacer una lectura agradable. Y esto acarrea más lectores. Además, estas generaciones contemporáneas, que no coetáneas, permiten comprender con mayor facilidad las anteriores, ya que las homenajean o se inspiran en ellas.

Los profesores tienen que ser los principales “fabricantes” de lectores. Todo el mundo no vive en una familia lectora, por lo que, son los educadores quienes deben fomentar la lectura. Una de las maneras es liberalizar las clases de literatura. Por ejemplo, en lugar de mandar un libro concreto, abrir el abanico de posibilidades de lectura. Sólo así, dando libertad al estudiante, éste podrá crear su propio criterio literario. Y a esas edades en las que uno busca su espacio, ¿qué mejor que dar libertad para que cada uno lea lo que desea?

4 comentarios:

Jon Koldo Arteaga Iribarren dijo...

La idea no es mala, pero se corre el peligro que la gente lea pseudo-libros como pueden ser las biografias de los deportistas de moda.

Una buena forma de empezar a leer, aunque tenga muchos detractores (yo me encuentro entre los favorables), es leyendo comics, que hay de todos los gustos y dirigidos a todas las edades.

Hay que cimentar unas bases sobre las que construir porque lograr que los adolescentes lean es complicado, aunque tengan un ambiente propenso para ello (esto te lo digo despues de una conversación que tuve hace poco con mi cuñado sobre este tema).

Como curiosidad... ¿sabias que el dia de Sant Jordi es el tradicional dia de los enamorados en Catalunya?

Ondo izan Jon,

JK

Jon dijo...

Aupa Jk!

Hombre, mejor "pseudo-libros" que nada. Es un comienzo. Yo de pequeño ya me leí alguna biografía de Zubizarreta. Y miramé ahora...

Los cómics es una buena idea. Astérix y Obélix o Tintín están bastante bien. Y luego se puede pasar al Jueves o Tmeo. Pero, lo más importante es lo que hablaste con tu cuñado: encontrar un lugar para leer. Es un problema también para los lectores.

¿Matar dragones = día de los enamorados? !!!

Agur!

Jokin dijo...

Yo también comencé con pseudolibros como biografías de Guardiola y cosas así, aunque bien es cierto que si hoy en día leo... es gracias a que mi padre me lo inculcó desde txiki-txiki.

De todas formas, y aunque creo que la afición a la lectura hay que fomentarla en casa principalmente, estoy completamente de acuerdo con la idea que comentas al final, con la de la lectura libre. Pero claro, también hay libros básicos que todo el mundo debería leer y que si quizás no se les obliga a los chavales, les sudaría la polla durante toda su vida y ni de coña se los leerían. No sé no sé.

Lo de los comics, no lo veo. En un comic de 100 hojas no haces ni 5 hojas de letras. Y eso que sí que me gustan los cómics eh

Jon Koldo Arteaga Iribarren dijo...

Lo de las biografias de deportistas lo decía porque parece que se ha puesto de moda que casi todos saquen sus biografias.

Yo provengo de una familia lectora y reconozco que al principio leía con desgana muchos libros y con verdadera devoción los comics.

Los comics, el noveno arte, ¿poco texto? los dirigidos para niños puede pero te puedo asegurar que en algunos ocupan más que los dibujos.

Al mismo tiempo que algunos libros tienen mucha letra y muy poco contenido.

Cada uno tiene su espacio y son perfectamente compatibles, como se pueden ver en muchas tiras cómicas que hay en periódicos o revistas.

Vivimos en una época en la que leer más de 10 lineas es un verdadero milagro, todo tiende a ser audiovisual, sin dejar casi espacio a la imaginación.

Rizando un poco el rizo, imaginemos al adolescente que comentabamos que se le da libertad para leer el libro que quiera y decide hacer una pequeña trampa y es elegir uno del que se haya hecho una película, dedicandole solo hora y media a esa historia.
Luego ese adolescente si tiene que hacer un trabajo puede que con cierta pericia apruebe y vea su objetivo cumplido mientras que el objetivo que se marcaba el educador no.

Creo que para solucionar eso, entra otra función, que es la curiosidad, que se logre "picar" a la gente para que investigue por su cuenta y lea, pero para eso hay que trabajar mucho antes.

Bueno, no voy a seguir divagando...

Sant Jordi-Dia de los enamorados.
(copia y pega de la wikipedia)

Tradicionalmente en Cataluña la Diada de Sant Jordi como es conocido este día allí, es el día de los enamorados, en el cual las personas intercambian y regalan rosas y libros a su pareja y personas queridas. Es tradición que el hombre regale una rosa a la mujer y ésta un libro al hombre. Se cree que la tradición de regalar en esta fecha una rosa a la mujer amada se remonta probablemente hasta el siglo XV. Algunas versiones hacen coincidir esta práctica con la Feria de las rosas o de los enamorados que tenía lugar en Barcelona durante el verano. Es un hecho constatado que en aquella época ya se repartían rosas a las mujeres que asistían a la misa oficiada en la capilla de San Jorge del Palacio de la Generalidad de Cataluña en esta fecha. La rosa va acompañada de una senyera y una espiga de trigo. El color rojo de la rosa simboliza la pasión, la senyera al patrón de Cataluña y la espiga de trigo representa la fertilidad.