lunes, 8 de septiembre de 2008

El numerito mediático

Así ha calificado Javier Balza la última aparición de Etxerat ante la prensa. La asociación de presos “políticos” vascos, muy proclive a aparecer en los medios de comunicación, ha denunciado la prohibición de la manifestación que querían organizar el domingo que viene, día de regatas en la Concha, en la Bella Easo. Han denunciado, por enésima vez, la represión y demás historietas que denuncian constantemente además de que no quieren ver imágenes como las de otros años con ancianos por los suelos y porrazos a tiro limpio. En pocas palabras, que ha dado la razón a la Consejería de Interior que este año ha impedido la concentración para evitar que esta acabe como el rosario de la Aurora. Si bien es cierto que para Etxerat los culpables son los de las políticas represoras contra la izquierda abertzale, para la Consejería de Interior los culpables son los que en un momento dado de la manifestación cruzan contenedores y tiran cócteles molotov e intentan hacer emboscadas a la Ertzaintza. Para nuestra propia desgracia, lo último suele ser frecuente en ciertas manifestaciones como en aquella en Rentería para protestar contra la detención de unos vecinos que acabó con varios ertzainas y manifestantes heridos.

Aunque lo más lamentable no es eso, algo normal en la tónica política y social de nuestro país. Lo más grave, a mí entender, es su victimismo y su afán de protagonismo. En todas las fiestas y celebraciones tienen que reivindicar y montar su comedia. Tienen derecho a empapelar todo el pueblo y a homenajear a los presos, recordemos que muchos son asesinos o cómplices, mientras que quien no comulgue con sus ideas se tiene que aguantar. Es bien cierto que tienen todo el derecho a reivindicar y homenajear a quien les plazca, pero no en el momento en el que no dejan hacer lo mismo a los demás y, sobre todo, cuando politizan las celebraciones con consignas insultantes y amenazantes como “lo vais a pagar” o “E.T.A. mátalos”. Es el cinismo de esta gente que convierte a presos en mártires por culpa de la injusta dispersión y de los errores de unos gobiernos españoles que no han hecho más que perpetuar a E.T.A.. Las dispersiones y los malos tratos se han dado en las comisarías, han reforzado el lazo social entre presos y ciudadanos hasta el límite de exigir el acercamiento legítimo de los presos a Euzkadi para que sus familias no tengan que hacer tantos kilómetros. De esa reivindicación, Etxerat ha hecho su “show bussiness” y en vez de buscar soluciones se han pasado el tiempo culpando a los demás porque haya presos. Porque, ¿qué mejor solución para que no haya más presos que abandonar la lucha armada? ¿Qué locura de país es este en el que los verdugos son convertidos en mártires? Porque entre las biribilketas para visitar a Vera y Barrionuevo y las que montan Etxerat y cía no hay mucha diferencia. Ambos defienden a gente que no ha creído jamás en la libertad del diferente y que ha utilizado la violencia como modo de actuar.

Aun así, llegamos a la misma conclusión que con Basta Ya y cía: Etxerat hace juego con el sufrimiento de muchas familias e intenta aprovecharse de eso. Es una realidad triste de nuestro pueblo que cuatro lemas simples y demagogos lleven a mucha gente a cometer atrocidades para luego convertirse víctimas y encima aprovecharse de ellos. Porque es muy fácil dar lecciones en ruedas de prensa cuando hay otros que se están jugando la vida con una pistola en la mano o están en el maco engañados por estos maestros de la platica. Por último, me ha parecido singular que Etxerat tuviese la cara de hablar en el Parlamento Vasco en la sesión sobre DDHH cuando en Lekeitio uno de sus portavoces amenazó de muerte al primer edil.

3 comentarios:

Jon dijo...

Buen artículo. Pero repasa las faltas! ;)
Nos vemos mañana.

Nerea Alonso dijo...

Jo, Jon, hasta en mi ordenador entras con tu cuenta... y luego parece que te escribes a ti mismo. Ains.

Nerea Alonso dijo...

De todas maneras, hasta el mes que viene no empieza la fiesta de partículas aceleradas, así que puede que duremos un mes.