domingo, 13 de noviembre de 2011

Hombres, mujeres y pisos

Tengo un amigo que tiene una curiosa teoría para explicar el mercado sexual. Su idea consiste en equipararlo al mercado inmobiliario. Así, habría gente que sería un ático con vistas o un piso acogedor. También hay devaluaciones o zonas en alza como ocurre con las viviendas. Yo he decidido profundizar en esta teoría y buscar su lado práctico, porque me parece muy interesante.
El primer aspecto de esta teoría es la tasación de uno mismo. El individuo tiene que saber qué clase de piso es y qué funciones quiere cumplir. Es distinto buscar un hotel, un piso para pasar las vacaciones o un hogar. Por eso, uno tiene que saber si quiere tener una aventura, conocer a alguien o si realmente busca tener pareja. Es una inversión que puede salir bien o mal.

Además, la persona tiene que saber venderse; es puro marketing. Una persona que es pequeña, podría convertirse en "piso acogedor", así como alguien que tuviera prominentes pechos podría decirse que tiene balcón, o alguien que tenga ojos bonitos se podría decir que tiene bonitas vistas. También los hay que pueden tener jardín o piscina. Que cada uno utilice el símil que considere más correcto.

Otra variante importante es la recalificación del terreno. Una persona que tiene pareja siempre parece más interesante, porque en teoría está ocupada. Además, alguien que ha tenido un inquilinio con un poder adquisitivo alto también sube de precio en el mercado. También está la otra cara de la moneda, la devaluación, lo que demuestra que el físico y el "correveidile" tiene mucho poder este país es un pueblo.

Una vez hecho esto, el siguiente aspecto sería saber en qué mercado quiere jugar. No es lo mismo querer una casa en el campo o un piso en la ciudad, como no es lo mismo buscar una persona tierna y dulce que una que te parezca irresistible. Por eso, es imprescindible marcar unas pautas, no vaya a ser que uno acabe en la mansión de la bruja. Y para ello, es importante saber decir no y no perder el control, porque siempre puede ocurrir que te arruines.

También es importante que uno delimite en qué mercado quiere jugar. Para ello, uno tiene que elegir que facetas quiere explotar y de qué manera. Una casa se puede vender por sus vistas o porque tiene buenas conexiones. Al final, cada uno da importancia a lo que le parece más útil y, en el fondo, para ligar ocurre igual. Si uno quiere pasar un buen rato, mirará lo físico. Sin embargo, si quiere conocer a alguien, se fijará más en la personalidad.

Una vez marcado el terreno, hay que tener en cuenta la variante económica: el poder adquisitivo. Una persona que está pasando apuros, no puede invertir en una mansión a no ser de qué esté muy seguro de que pueda comprarla. La mentalidad equivaldría al dinero y la habilidad para seducir sería la capacidad de invertir. Por eso, es importante a la hora de hacer un negocio, haber medido los riesgos y estar dispuesto a asumirlos. Además, según en qué zonas te muevas, el terreno es más inaccesible, aunque siempre haya la posibilidad de dar un pelotazo.

Por último, no hay que olvidar el factor suerte. La fortuna es determinante, ya que hay muchos aspectos que no controlamos. Está la primera impresión o también el lenguaje corporal que pueden ser armas de doble filo. Así que ocurre como en el mercado inmobiliario donde el instinto y la suerte son determinantes.

Esta no es una teoría perfecta, porque el humano es imprevisible al igual que el mercado inmobiliario. Solo es una forma de intentar explicar de forma gráfica el mercado sexual en Euskadi. Por eso, antes de que algún machista me aplauda o alguna feminista se me eche encima, me gustaría decir en mi defensa que esto es solo una metáfora. No considero a las personas bienes de consumo. Como antes he dicho, no es lo mismo buscar una casa que un hogar.

2 comentarios:

Elvira C. García Vidales dijo...

Me encanta!!!!es genial!!!me he reído un montón!!!!=)))

Fernando dijo...

Yo no tengo nada especial creo, pero diré que son un Apartamento Buenos Aires, en un barrio bueno de Buenos Aires. Con esto quiero decir que si bien tengo todo lo que hay que tener estoy rodeado de tantos otros departamentos como yo que me hacen sentir uno del montón. Aunque tengo pileta, solarium, etc.
Solo falla que tengo que ir a una zona donde hayan menos edificios, ahí sí, me van a admirar.
Saludos